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¡Tengo un antojo!

Los antojos son una de las peculiaridades más curiosas del embarazo, pero ¿por qué las futuras mamás tienen esos caprichos por determinados alimentos?, ¿necesidad o extravagancia?

 

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Los antojos son un apetito especial con 3 características: no se satisfacen con un sustituto, son urgentes y producen una satisfacción especial. Además, abarcan toda clase de comida (de hecho, muchas embarazadas se encaprichan con un sabor que, antes de quedarse embarazada, les resultaba indiferente o desagradable) y se presentan a cualquier hora del día o de la noche y en cualquier momento de la gestación.

 

¿Qué los provoca?

¿El déficit de algún nutriente?

Antes se creía que los antojos respondían a la necesidad de ciertos nutrientes, pero esta idea ha sido descartada.

Eso sí, hay algunas curiosas relaciones entre los antojos y la fisiología del embarazo. Por ejemplo, puede apetecer algo dulce de madrugada porque a esas horas hay una bajada de glucosa en la sangre materna (ya que el feto se alimenta continuamente y la mamá ya hace varias horas que no come).

 

¿La actividad cerebral?

Los antojos podrían deberse a que las áreas del cerebro implicadas en el gusto están muy cerca de las que reciben los impulsos nerviosos originados en el útero durante el embarazo y el ciclo menstrual, ya que ambas están en el quinto lóbulo del cerebro.

Las terminales nerviosas del útero envían señales a sus receptores cerebrales, que al activarse activan también, por proximidad, los receptores de las sensaciones del gusto, y provocan así los antojos.

 

¿El cambio hormonal?

Un estudio canadiense demostró que la relación entre los cambios hormonales y los antojos no solo se produce en las mujeres, también en los hombres, que experimentan también una subida de hormonas.

 

¿Los cambios psíquicos?

Los antojos pueden representar la desviación de la sensación de ansiedad que provoca el embarazo. El hecho de que los alimentos que más se antojan sean los ‘prohibidos’, como el chocolate, también hace pensar en una causa psicológica.

 

¿Qué función cumplen?

Los antojos producen varias satisfacciones:

  • Calman un ansia, que la futura mamá puede aplacar porque sabe claramente qué quiere.
  • Llevan a la infancia: un objeto y solo uno atrae el deseo. Igual que de niña, cuando quería esa golosina o ese juguete y ningún otro le servía. Son como un saber de la propia niñez que prepara a la mamá para la niñez del hijo.
  • Los satisface la pareja. Cuando la mujer los recibe no sólo están impregnados de sus ganas de comérselos, también del amor del futuro papá.

 

Cuidado con pasarse

  • Si se abusa pueden causar alteraciones en el estado nutricional de la futura mamá.
  • Pueden afectar a la relación de pareja. Para muchas mujeres los antojos pueden ser una manera de llamar la atención y tener la situación bajo su mando.
  • No es verdad que los antojos no satisfechos se convierten en manchas en la piel del bebé. En los antojos no interviene el feto sino la mamá y el papá, que puede convertir a su mujer en la más feliz del mundo.

 

Fuente texto: goo.gl/akNyOz

Fuente imagen: goo.gl/g5XEqM

¿Cómo resistir el calor si estoy embarazada?

Con el aumento de las temperaturas el embarazo puede resultarnos realmente agotador, dado que las molestias propias en este estado se magnifican: piernas pesadas, tobillos hinchados y un cansancio que se vuelve más palpable. Por ello es recomendable tener en cuenta una serie de factores que nos ayuden a sobrellevarlo lo mejor posible.

 

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Alimentos a prueba de calor

Con estas temperaturas es normal que las mujeres embarazadas sufran más náuseas o mareos y que acusen una mayor falta de apetito. Lo más beneficioso en este estado es evitar las comidas copiosas o los guisos elaborados, que provocan unas digestiones muy pesadas y hacen trabajar más al organismo. En su lugar lo recomendable es tomar alimentos ricos en fibra como verduras, ensaladas y frutas frescas, todas ellas con un alto contenido en fibra y líquidos.

Los hidratos de carbono como las ensaladas de pasta, el arroz y el pan, y las proteínas también son recomendables; eso sí, cocinados a la plancha y con poco aceite. También es importante reducir la cantidad de sal diaria, ya que de esa forma estaremos disminuyendo la retención de líquidos de nuestro cuerpo.

 

Hidrátate mucho

Dado que la hidratación es fundamental, lo mejor es saciar la sed con agua, zumos naturales o bebidas isotónicas, que tienen una gran cantidad de minerales que favorecen la rehidratación. Por el contrario, las bebidas muy azucaradas, con gas o cafeína deben evitarse. Es importante además beber un mínimo de dos litros de agua.

 

Evita salir durante las horas centrales del día

Debes evitar exponerte al sol durante las horas centrales del día (de 12:00 a 17.00 horas), ya que es cuando más nocivos son los rayos y más queman. Recuerda llevar siempre una botella de agua y un abanico, y echarte protector solar antes de salir.

 

Ejercicio refrescante

La natación es un plan muy refrescante que te ayudará a aliviar ciertas molestias. Además, el ejercicio aeróbico que se realiza nadando evitará que cojas más peso del debido.

 

Opta por llevar ropa ligera

Evita los materiales sintéticos y elige telas suaves y naturales como el lino, la seda o el algodón. No optes por cortes estrechos que te aprieten la cintura o las piernas y elige prendas finas como los vestidos holgados. Respecto a los pies, elige sandalias o zapatillas con velcro para ajustarlas a tu gusto y evita las bailarinas, que pueden suponerte una molestia con la hinchazón.

 

Guarda la bisutería

Aunque vayan siempre contigo, evita las pulseras, anillos y collares. Con el calor tus extremidades se hinchan y la bisutería puede resultarte incómoda y prieta.

 

Además de todos estos consejos, aprovecha para ir a la piscina o la playa, donde te olvidarás de las altas temperaturas y podrás pasar un buen rato.

 

Fuente texto: www.enfemenino.com/embarazo/embarazada-en-verano-s1387177.html

Fuente imagen: eco4dvalencia.com/2014/09/15/verano-embazada/

¿Cuánto peso debo aumentar durante mi embarazo?

El aumento de peso apropiado durante el embarazo dependerá de cuánto pesabas antes de quedarte embarazada y de lo proporcionado que esté tu peso con tu altura. La relación entre el peso y la altura se expresa por medio de una cifra conocida como el Índice de Masa Corporal o IMC.

 

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Estas son las recomendaciones actuales:

  • Si tenías un peso normal antes del embarazo (un IMC entre 18.5 y 24.9), debes aumentar entre 11,5 y 15,9 kg, subiendo entre 450 gramos y 2,3 kg durante el primer trimestre.
  • Si en el momento de la concepción estabas por debajo del peso normal (un IMC de menos de 18.5) deberías aumentar entre 12,5 y 18 kg.
  • En caso de que antes de quedar embarazada tuvieras sobrepeso (un IMC de 25 a 29.9) deberías aumentar entre 7 y 11,5 kg. Si eras obesa (un IMC de 30 o más alto), deberías subir entre 5 y 9 kg.
  • Si vas a tener mellizos o gemelos tienes que subir entre 16,7 y 24,5 kg y entre 11,5 y 19 kg si eras obesa.

 

¿Cómo puedo mantenerme dentro del peso recomendado?

Aliméntate de forma saludable mientras estás embarazada y pídele a tu médico que te recomiende un programa de ejercicios que sea adecuado para ti. Comer para dos no significa comer dos veces lo que comes normalmente; de hecho, solamente necesitas unas 340 calorías extra al día en el segundo trimestre del embarazo y 450 calorías extra en el tercer trimestre.

 

¿Qué me puede pasar si subo más o menos del peso recomendado durante el embarazo?

Los bebés de mujeres que aumentan más peso del recomendable durante el embarazo pueden ser demasiado grandes en el momento del nacimiento, lo que puede causar complicaciones durante el parto tanto para la madre como para el bebé.

Los estudios muestran que las mujeres que suben demasiado peso durante el embarazo tienen un riesgo más grande de tener una cesárea o nacer prematuramente. También tienden a retener mucho más peso después del embarazo y su peso es más alto en los siguientes embarazos.

Las mujeres que tienen un exceso de peso o eran obesas antes del embarazo, tienden a tener problemas para comenzar a amamantar y continuar haciéndolo. Los expertos creen que hay varias razones para esto, incluyendo poca producción de leche y dificultad para posicionar al bebé para darle el pecho. Aumentar demasiado de peso durante el embarazo puede empeorar este problema.

Además, los niños de las mamás que comienzan sus embarazos con exceso de peso tienen más probabilidades de tener exceso de peso o ser obesos en el futuro.

Por otra parte, las mujeres que comienzan en embarazo con un peso demasiado bajo, o que no aumentan suficientemente de peso durante el embarazo, tienen más riesgo de dar a luz a un bebé prematuro o a un bebé con bajo peso (menos de 2,4 kg).

 

¿Aumentan la cantidad recomendada de peso la mayoría de las mujeres?

Los datos más recientes sugieren que al menos la mitad de las mujeres están aumentando más o menos peso del recomendado. La mayoría de las mujeres que empiezan el embarazo con peso por debajo de lo normal aumentan la cantidad recomendada, pero algunas mujeres con un peso saludable exceden las cantidades recomendadas y una mayoría de mujeres con sobrepeso aumentan demasiado peso.

 

¿Cómo puedo lidiar con la ansiedad que me producen los cambios en mi cuerpo?

Tanto si has estado luchando para poder controlar tu peso en el pasado, como si nunca has hecho una dieta en tu vida, puede ser difícil aceptar que ahora debes aumentar de peso. Es normal sentir ansiedad al ver cómo van subiendo los números en la balanza. Intenta pensar en que esos kilos de más son importantes para tu bebé y que después de tener a tu hijo, los bajarás.

Más importante todavía que el peso que aumentes, es lo que comes durante el embarazo. Seguir una dieta saludable y hacer ejercicio de forma regular (siempre consultando antes con tu doctor), puede hacer que te sientas mucho mejor.

 

¿Cómo adelgazaré después de dar a luz?

Gran parte del peso que has estado acumulando lo perderás en el momento que des a luz. Las nuevas madres generalmente pierden la mitad del peso que aumentaron en el embarazo en las primeras seis semanas posteriores al nacimiento.

Un bebé suele pesar alrededor de 3,5 kg, (dependiendo de cuándo tengas al bebé), y el líquido amniótico, la placenta, los fluidos corporales y la sangre extra en tu cuerpo, suelen pesar entre 3,5 y 5,5 kg.

Recuerda que has tardado nueve meses en aumentar todo ese peso y que puede que tardes otros tantos en perder esos kilos de más. Una dieta saludable, combinada con ejercicio, es la mejor forma de bajar de peso después del parto.

No cortes la cantidad de calorías que consumes inmediatamente después de dar a luz. Ser mamá de un recién nacido requiere un montón de energía y eso significa que le tienes que dar a tu cuerpo la nutrición que necesita. Si tienes paciencia y le das a tu cuerpo la oportunidad de que haga su trabajo, te sorprenderás de cuánto peso pierdes de forma natural, especialmente si estás amamantando.

Si te está costando mucho perder peso, considera consultar con una dietista registrada y quizás un entrenador para que te ayude a perder la cantidad adecuada de peso a un ritmo saludable.

 
Fuente e imagen: espanol.babycenter.com/a600052/aumento-de-peso-en-el-embarazo

 

¿Cómo hacerle feliz antes de que nazca?

Antes de que tu bebé venga al mundo existen muchas acciones con las que puedes conseguir que tenga sensaciones placenteras. Eso sí, también existen otras que pueden desagradarle. Si pudieras verle continuamente descubrirías que utiliza el lenguaje corporal y las reacciones fisiológicas para explicarte a su modo qué le gusta y qué no.

¿Quieres saber qué es lo que más le gusta?

 

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Que tomes algo dulce

Desde el cuarto mes el bebé es capaz de distinguir diferentes sabores del líquido amniótico, que varían en función de tu dieta; el aprecio por los gustos dulce y salado es innato, pero el amargo y ácido no. Por eso cuando comes algo dulce, traga rápidamente el líquido amniótico, mientras que si tomas un cítrico, cierra su boquita.

 

Que des paseos al sol

Caminando al aire libre aumentas tu oxígeno en sangre y tus niveles de serotonina, algo que repercute en el bienestar de tu hijo. Pero además, a medida que avanza la gestación y el útero se distiende, la luz es capaz de atravesarlo con más facilidad y las pupilas de tu hijo se abren y cierran en función de la claridad.

Al bebé le gusta este estímulo. Es más: si pruebas a dirigir la luz de una linterna a tu tripa tratará de seguirla con los ojos o incluso intentará tocarla con las manitas.

 

Que le hables

A diferencia de la música, el sonido de tu voz se transmite directamente por el cuerpo a través de la columna vertebral sin interferencias. Y a partir de la semana 27 el bebé aún no nacido es capaz de reconocerla.

En un estudio de la universidad canadiense de Queen hicieron que el feto escuchara grabaciones con diferentes voces, y comprobaron que su ritmo cardiaco aumentaba al escuchar la de su mamá y disminuía ante las demás.

 

Que practiques sexo

Busca posturas en las que te encuentres cómoda y evita las penetraciones muy profundas. El incremento de la frecuencia cardiaca que experimentas con el sexo favorece la oxigenación fetal. Y en el orgasmo liberas endorfinas que le transmites a tu hijo en el torrente sanguíneo, haciendo que se sienta muy bien.

 

Que te relajes

Hazlo con técnicas como el yoga, que ayuda a que el útero mantenga bien su espacio debido a una mejor postura de la madre y que además aumenta el aporte de oxígeno al feto. O simplemente dedicando un ratito cada día a estar tranquila, pensando en tu hijo e incluso visualizándolo; es una manera de empezar a comunicarte con él y transmitirle tranquilidad.

 

Que bailes

Como cualquier ejercicio físico, bailar es beneficioso. Y además, al bebé le encanta la música. Pero éstos no son los únicos beneficios: se sabe que los vaivenes rítmicos de los pasos de baile le sirven a modo de acunamiento.

 

Que hagas ejercicio

Realizar una actividad física suave hasta el final de la gestación (si tu embarazo te lo permite) aporta al bebé más cantidad de oxígeno, hace que su latido cardiaco aumente y reduce el riesgo de obesidad infantil para un futuro. Además, para la madre es una forma de evitar coger kilos de más y que esto afecte a los niveles de glucosa.

Uno de los ejercicios más adecuados es la natación: dentro del agua tu cuerpo pesa la décima parte y tus órganos internos ejercen menos presión sobre el cuerpo del bebé.

 

Que escuches música

A partir de la semana 16, el futuro bebé puede oír bastante bien, especialmente las frecuencias bajas. Cuando la madre escucha rutinariamente las mismas piezas musicales, el feto aprende a reconocerlas, lo que le da tranquilidad durante el embarazo y después de nacer.

No es necesario que te coloques los cascos en la tripa, basta con que te sientes unos minutos al día a escuchar música. Pero no elijas piezas estridentes o muy fuertes, ya que podrían producir el efecto contrario.

 

Que te den un masaje

Los masajes durante el embarazo (no siempre son recomendables en el primer trimestre) ayudan a paliar algunas molestias como dolor de espalda, hinchazón de piernas… Y esa sensación de bienestar se la transmites a tu hijo.

Además, el masaje prenatal estimula el sistema glandular, lo que ayuda a equilibrar las hormonas y a asegurar el correcto flujo de nutrientes entre los dos.

 

Que dejes ciertos hábitos

Además de tu estrés, existen otros factores que desagradan a tu hijo, como ciertos hábitos y determinadas sustancias, por eso es muy importante que los evites ahora. Nos referimos a baños calientes, dormir boca abajo o tomar mucho café, tabaco y alcohol.

 

Que evites el estrés

Es normal que en estos meses estés algo más nerviosa, y esto no supone ningún problema para el bebé. Pero que tus niveles de estrés sean muy elevados durante mucho tiempo sí puede tener consecuencias. Este estrés puede conllevar un mayor peligro de infecciones, riesgo de bajo peso al nacer, problemas emocionales del niño y menor respuesta a los estímulos.

 

Que acaricies tu tripa

El sentido del tacto es el primero que se desarrolla dentro del útero. Desde la semana octava tu hijo experimenta sensaciones en la zona de la boca y poco a poco esta sensibilidad se va extendiendo a las palmas de las manos, las plantas de los pies, la tripita y el culete, hasta que en la semana 32 está totalmente desarrollada.

Si acaricias tu tripa ejerciendo una suave presión, tu hijo responderá a ese estímulo, al principio apartándose y más adelante siguiendo tu mano e incluso dando pataditas.

 

Fuente: crecerfeliz.es

Imagen: farmacovigilancia.tv

¿Qué puedo comer durante el embarazo?

Durante el embarazo, la alimentación juega un papel esencial, ya que contribuirá a tu buena salud física y psicológica y asegurará el crecimiento y buen desarrollo de tu bebé. Tu cuerpo necesita mucha energía y deberás alimentarte bien para cubrir tus necesidades y las de tu bebé. La cantidad de energía necesaria aumenta alrededor de un 10%, pero cada mujer tiene una corpulencia y su propio metabolismo.

Una alimentación equilibrada evitará ciertos males que se agravan durante la gestación, tales como la fatiga, el estreñimiento, el sobrepeso, la anemia o la descalcificación. El objetivo de llevar un control alimenticio y aumentar de peso razonablemente corresponde a reducir al máximo riesgos como la diabetes en madre e hijo, complicaciones en el parto, estrías, deformaciones en la columna vertebral o malestar general debido al sobrepeso.

 

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¿Qué no debe faltar?

La alimentación debe estar basada en una repartición armoniosa de lípidos (grasas), glúcidos (azúcares), prótidos (proteínas) y minerales.

• Grasas animales: Proporciona la vitamina A, que asegura el buen desarrollo del sistema visual del bebé. Se encuentran en la mantequilla, la nata, la leche, etc.

• Grasas vegetales: Ayuda a la construcción de las membranas de las células. Aceite de oliva, de girasol, etc.

• Ácidos grasos: Participan en el desarrollo del cerebro del feto. Salmón, arenques, sardinas, etc.

• Proteínas animales: Portadas por la carne, los pescados, los huevos, etc. Son alimentos clave para el desarrollo del embrión ya que aseguran su crecimiento. Es necesaria una media de 70g al día. La carne roja, consumida dos o tres veces por semana garantiza el aporte de hierro indispensable para la fabricación de glóbulos rojos y previene la anemia en la futura madre.

• Calcio: Los productos lácteos son ricos en este mineral, también las frutas, verduras, etc. Las necesidades de calcio aumentan de 900mg a 1200mg al día a lo largo del embarazo. El calcio participa en la formación de huesos y de dientes del futuro bebé y reduce la frecuencia de trastornos de la tensión durante el embarazo. 300mg de calcio equivalen a un bol de 250ml de leche, a 2 yogures, 300 g de queso blanco, 1 k de naranjas, etc.

• Vitaminas: Son necesarias en nuestro organismo y juegan un papel importantísimo para el buen desarrollo del feto. El embarazo incrementa sensiblemente los requerimientos, como es el caso de la vitamina B9 o ácido fólico. Una carencia de éste puede, entre otras cosas, provocar una anomalía en la formación de la espina dorsal (espina bífida) o un parto prematuro. El organismo no fabrica la vitamina B9 por lo que debe ser a través de la alimentación como debemos suplir su ausencia. El ácido fólico se encuentra en gran cantidad en el foie, las espinacas, la lechuga, las nueces, las almendras, los cacahuetes, el melón, etc. y en menor cantidad en los aguacates, la col, las endivias, las alcachofas, los huevos, las naranjas, los plátanos, el arroz, la sémola, el maíz, etc.

• Hidratos de carbono: Presentes en la pasta, el pan, las patatas, las legumbres. Su consumo te aportará más energía durante los nueve meses de gestación.
Alimentos peligrosos

Aunque lleves una alimentación saludable, debes saber que existen ciertos alimentos a los que debes renunciar con el fin de evitar infecciones u otros riesgos para tu bebé.

- Quesos sin pasteurizar: Elige quesos curados, de consistencia dura y pasteurizados. Y quita la corteza. No comas quesos blandos, azules o aquellos que tengan moho, como el cabrales o el camembert, ya que pueden contener una bacteria llamada listeria. Aunque no debes preocuparte por tomar queso fundido, ya que la listeria no aguanta el calor.

- Huevos: Puedes correr el riesgo de contraer salmonela. Para evitarlo, no tomes alimentos que contengan huevo crudo o poco hecho, como la mayonesa casera, las tortillas poco cocinadas, las cremas o postres hechos con huevo crudo como el tiramisú.

- Carne: El parásito responsable de la toxoplasmosis se desarrolla en los animales que comen hierba, contaminada por las heces de gatos, y permanece en la carne cruda. Por ello debes abstenerte de consumir carnes que no estén cocinadas, como el carpaccio, el steak tartar, los embutidos no curados, etc. Además es necesario lavarse bien las manos y cepillarse las uñas después de manipular la carne así como las frutas y verduras si vas a tomarlas crudas, ya que han podido estar en contacto con tierra abonada con excrementos portadores del parásito.

- Vitamina A: Puede ser peligrosa para tu bebé, ya que puede ser la causa de malformaciones en el feto. Por esta razón se recomienda no comer alimentos con alto contenido en vitamina A, como el hígado, en los tres primeros meses de gestación.

- Pescado: Evita los pescados y mariscos ahumados, marinados o crudos, ya que pueden transmitir la listeria.

- Café, té y alcohol: Algunos estudios han demostrado que un consumo superior a 300mg de cafeína (tres tazas de café o seis de té diarias) está relacionado con el riesgo de aborto, así que procura no pasar de esta cantidad para no correr peligro. En cuanto al alcohol, lo más recomendable es prescindir absolutamente de él.

 

Dieta equilibrada diaria

Fruta: 2-4 raciones. Recuerda que una ración equivale a 100 gr de fruta cortada, una fruta mediana (como una pera o una manzana) o a tres ciruelas.
Cereales: 6-11 raciones. Una ración equivale a una rebanada de pan, 30 gr de cereales o 30 gr de arroz o pasta.
Lácteos: 3-5 raciones. Una ración es un vaso de leche, dos yogures, 80 gr de queso fresco o un flan.
Proteínas: 2-3 raciones. Una ración es un filete de carne roja, de pollo, de pescado, o bien dos huevos.
Verduras: 3-5 raciones. 225 gr de verduras crudas o la mitad de peso de verdura cocida es una ración.
Aceites: 15 a 30 ml
Agua: 2 litros

 

Fuente: www.todopapas.com/embarazo/alimentacion-embarazo/embarazo-lo-que-debes-y-no-debes-comer-465

Imagen:www.tvcrecer.com/2014/reglas-para-comer-bien-durante-el-embarazo/

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